Resultan sorprendentes las reacciones que provocan todas aquellas iniciativas que se presentan en sociedad con el calificativo de “éticas”. No faltan ejemplos para justificar el recelo cuando así se autodenominan entidades u organizaciones financieras a las que no acompaña una trayectoria que avale esta legitimidad ética o cívica que reclaman para sí. Nuestra actualidad confirma esta sospecha con una inquietante asiduidad: los hechos muestran que la ética y la economía no siempre van de la mano.
Esto, que es cierto (no lo podemos dudar), es un argumento difícil de cuestionar. De hecho, nos hemos empeñado en no ponerlo en cuestión nunca. Nos empeñamos en darlo por válido siempre.
- Añadir nuevo comentario
- Leer más
- Calendario
